Presentar diabetes supone un factor de riesgo cardiovascular, como el tabaquismo, la hipertensión arterial, la obesidad, el sedentarismo. Los pacientes con diabetes mellitus (DM), además de controlar el colesterol malo (LDL) y la tensión arterial, deben controlar los niveles de glucosa. Tanto si la producción de insulina es insuficiente (DM tipo I), como si existe una resistencia la misma (DM tipo II, la glucosa se acumula en sangre (hiperglucemia) y esto favorece las complicaciones microvasculares. Por otro lado, la prdisposición de las personas diabéticas a mantener elevados niveles de colesterol, favorece la predisposición a la ateroesclerosis (placas de colesterol adheridas a las arterias, que si se obstruyen pueden generar un infarto de miocardio o un ictus isquémico por falta de flujo de sangre).