La hormona antimülleriana (AMH), que es la que usamos para estimar la reserva ovárica, se mantiene relativamente estable durante todo el ciclo hormonal. Por eso, puedes hacerte el test en cualquier momento, sin necesidad de esperar a una fase concreta. Sin embargo, estudios recientes han observado que los valores pueden variar ligeramente (en torno al 10 %) según la fase del ciclo: suelen ser algo más altos en la fase folicular temprana (primeros días del ciclo) y algo más bajos en la fase lútea. Esta diferencia no suele cambiar la interpretación de los resultados, pero si quieres la máxima consistencia — por ejemplo, para comparar resultados en el tiempo —, puedes preferir hacerlo en los primeros días del ciclo. En cuanto a la TSH, que analiza la función tiroidea, no presenta variaciones significativas a lo largo del ciclo, por lo que puede medirse en cualquier momento.